Almas perdidas

Si dos almas perdidas se encuentran ¿dejan de estar perdidas?

Estaban perdidos en el mundo, sin entender tanto sueño barato, tanta relación de usar y tirar, de palabras tangentes de vidas que van a toda velocidad. De compromisos caducados y confianzas fuera de garantía, de espejos donde sólo se reflejan complejos y máscaras de sonrisas prefabricadas.
Perdidos en la vorágine del todo o nada, del aquí y ahora, de hoy por ti y mañana ni me acuerdo. Perdidos en su interior como tortugas de una realidad que les asfixia, sabiendo que tienen mucho que mostrar pero sin saber cómo hacerlo, ni siquiera si a alguien le importa. Porque saben que son únicos pero perdidos porque nadie ve allí donde hay un tesoro interior.

Perdidos sin saber qué buscaban. Perdidos sabiendo que quizás hubiera alguien que se sintiera tan sinsentido. Perdidos… que cuando se encontraron, lo encontraron todo.

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A oídos sordos palabras muertas

Quisiera poder contarte

que ya no soy la niña temerosa

que se escondía en las noches de tormenta

que ya no necesita muletas

puedo andar sin mirar sobre la cuerda

Quisiera poder contarte

que vuelve a tener su enorme sonrisa mi mirada

que hasta la boca por plagio le ha puesto una demanda

que se ha vuelto a encender en mi mirada

dos bombillas sin obsolescencia programada

Quisiera  poder contarte

que vuelvo a ser la misma princesa

que siempre su vieja maleta lleva

llena de alegría, ilusiones y sorpresas

de tren en tren a cuestas

Quisiera poder contarte

que vuelvo a poder quererme

que mi persona a ser segura se siente

que el mundo quiere comerse

y que sueña cuando no duerme

Quisiera poder contarte…

pero a oídos sordos

palabras muertas

Eres

Aunque la vida nos ponga pruebas, tú pruebas que no hay mayor forma de enfrentarse a los problemas que encararlos,; que aunque se sufra, al final los superas, de lo malo aprendes y eso no te hace ser sino mejor persona. Porque cuando amaina la tormenta y censan las olas, el barco sigue su curso, la roca perdura, cuando el viento cesa, la cometa vuela, el caminante tras levantarse alcanza su destino, y la persona, tras superar las dificultades, no solo sigue, sino que aprende, mejora, se hace infinita.

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Las Leyes de Mery

Hace tiempo que tuve esta idea, y por fin hoy, inauguro esta nueva sección de: “Las Leyes de Mery”. Se me ocurrió cuando hace unas semanas encontré un calendario con las Leyes de Murphy y me puse a recordar sus frases.

Sin embargo, decidí que iba a hacer mis propias leyes, unas que se adecuaran más a cómo quiero vivir mi vida, las leyes que quiero que rijan mis días. Porque, ¡qué coño!, yo creo que si algo puede salir bien, saldrá bien; que vida sólo hay una y es la que hay que vivir, disfrutarla al máximo, bebérsela gota a gota, maravillarse con cada latido, que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que las cosas más pequeñas de la vida, los detalles, los matices, son las cosas más grandes de esta vida. Que cada persona que pasa por nuestra vida es única, que siempre deja un poco de sí en nosotros y se lleva algo nuestro. Parto con la hipótesis nula de que todo el mundo merece la pena. Que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos.

Que si te caes te levantas; que aunque llueva, el sol siempre está tras las nubes y siempre acaba saliendo; si no  puede aparecer el arcoiris. Que una persona que se cae y se levanta es más fuerte que la que nunca se ha caído. Que mis lágrimas siempre pueden encontrar cobijo en tu sonrisa, mi tristeza en tus abrazos. Que quizás no se trate de un final feliz, sino que quizás se trate de la propia historia. Sigue leyendo