Futuritis Aguditis y Principio de Incertidumbre

“Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo. Pensando en que saber cómo será amortiguará el golpe. Pero el futuro cambia constantemente, el futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela el futuro nunca es como lo imaginábamos.” (Anatomía de Grey)

Hoy he leído esta frase. Y no puede ser más cierta. El futuro nunca es como imaginamos. Jamás pensé escribir la mayoría de los capítulos que componen el libro de esta vida. Y muchas veces, la sensación de no saber qué va a ocurrir, esa incertidumbre nos inquieta.

Hace tiempo pensé en dos fenómenos que a veces nos ocurren, dos términos relacionados: la futiritis aguditis y el principio de incertidumbre; los cuales me han venido a la cabeza esta mañana con esta frase. Ha sido un ancla para este recuerdo, que quería escribir, y que gracias a leerla hoy, me dispongo a explicar.

¿Y ahora qué? Sigue leyendo

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Las Leyes de Mery

Hace tiempo que tuve esta idea, y por fin hoy, inauguro esta nueva sección de: “Las Leyes de Mery”. Se me ocurrió cuando hace unas semanas encontré un calendario con las Leyes de Murphy y me puse a recordar sus frases.

Sin embargo, decidí que iba a hacer mis propias leyes, unas que se adecuaran más a cómo quiero vivir mi vida, las leyes que quiero que rijan mis días. Porque, ¡qué coño!, yo creo que si algo puede salir bien, saldrá bien; que vida sólo hay una y es la que hay que vivir, disfrutarla al máximo, bebérsela gota a gota, maravillarse con cada latido, que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que las cosas más pequeñas de la vida, los detalles, los matices, son las cosas más grandes de esta vida. Que cada persona que pasa por nuestra vida es única, que siempre deja un poco de sí en nosotros y se lleva algo nuestro. Parto con la hipótesis nula de que todo el mundo merece la pena. Que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos.

Que si te caes te levantas; que aunque llueva, el sol siempre está tras las nubes y siempre acaba saliendo; si no  puede aparecer el arcoiris. Que una persona que se cae y se levanta es más fuerte que la que nunca se ha caído. Que mis lágrimas siempre pueden encontrar cobijo en tu sonrisa, mi tristeza en tus abrazos. Que quizás no se trate de un final feliz, sino que quizás se trate de la propia historia. Sigue leyendo