¡Música por favor!

Qué decir de la música. O mejor qué no decir. Compañera infatigable del camino. Presente en casi todos los momentos de la vida. Ya sólo pronunciar su nombre es música para mis oídos. Música de todos los colores, de todos los tipos. Presente en todas las culturas, música para todos los gustos, incluso el ruido. Música que es arte, fast music (como llamo a la comercial; de consumo rápido, y recambio en semanas), clásica, funky, jazz, tango… la expresión del alma en un idioma universal que expresado en el cuerpo es la danza. ¿Qué haríamos en un mundo sin música?. En un día que entre otros cientos de cosas compartimos música. O canciones, el formato de intercambio de la música.

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¿Por qué no?

Cuando me hacen una propuesta, o se me presenta una oportunidad, un plan, proyecto… por descabellado que parezca, siempre me hago esta pregunta antes: ¿por qué no? Muchas veces aparecen razones para no hacerlo, algunas de peso. Pero otras, y en situaciones que en principio que no llamaban mi atención, y a las que era reacia, sorprendentemente no presenta razón alguna para decir no. Y es entonces cuando empieza a cobrar fuerza en mi mente dicha idea, y del “por qué no” paso a pensar en cómo poder llevarlo a cabo. Y la mayoría de las veces, el “porque sí” cobra fuerza y la idea se convierte en realidad.

Nunca pienses un “no” directamente, hazte antes siempre esta pregunta. Si tienes motivos para rechazar la propuesta entonces lo sabrás, pero no cierres puertas por prejuicios o una idea fugaz; da una oportunidad a esas ideas peregrinas que de repente cruzan tu mente inducidas por palabras ajenas o pensamientos propios. Te sorprenderás de ciertas cosas que realizarás por haberte hecho esta pregunta, las buenas experiencias y aventuras que el “por qué no” (similar a un “a que no hay huevos” autoinducido) inician, es el primer paso hacia el “sí”, hacia el crecimiento y desarrollo. Dale una oportunidad a toda idea, a veces las que en principio no tienen futuro, se acaban convirtiendo en tu presente y tu vida. ¿Por qué no seguir soñando?

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Graduada de la vida

Hace tiempo escribí este texto. Y ahora , época en que todos conocemos a alguien que está acabando la carrera, que tiene su graduación, la mía misma la semana que viene… me ha venido a la memoria este texto, y creo que para esta época es adecuado 🙂 .

(Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. No hace falta decir todo lo que esto supone para mí. Haber acabado lo que un día fue para mí un sueño. He aprendido muchísimo, he descubierto ámbitos y perspectivas que jamás pensé que habría. Sé que puedo ayudar en la gente y hacer por su salud mucho más de lo que se puede suponer. Que puedo hacer que la gente se sienta mejor, que confíe más en sí mismo, tratar sus patologías, y sobre todo prevenirlas, hacer que la gente sea proactiva en el cuidado de sí mismo y su salud sin esperar a que otro le solucione, en esta sociedad del tratamiento. Además, el máster de nutrición trata de complementar esa visión, y poder investigar y entrenar o fomentar a que a gente hace actividad física para que esté más sana, se sienta mejor, sea más feliz). 
Pero esto no es de lo que realmente quería hablar, porque quiero aprender otras lecciones, ser graduada de la vida.

Quiero graduarme de la vida. Quiero cursar la asignatura de vivir, y no me conformo con asistir a clase, quiero participar, involucrarme.

Educarme entre tus besos, tus abrazos, aunque a veces intangibles, tú mi primera maestra, mi primera palabra. Aprender qué es ser una familia, qué es ser uno mismo, a afrontar los suspensos en la vida, y a disfrutar de las buenas notas. Y sobre todo a luchar por ellas, estar satisfecha de haberlo hecho lo mejor posible, independientemente de la nota.

Pasar el examen de cada herida y quedarme con la lección de cada día, pues todos los días se va uno a la cama con algo nuevo aprendido, a la cama no te irás sin aprender algo más. No olvidarme de hacer las tareas, aprender a multiplicar mis sonrisas y dividir mis miedos, despejar la X que somos en esta ecuación de la vida. Fraccionar los problemas, hacer exponencial mis virtudes. Conjugar el verbo ser y no el tener. Escribir nuestra historia como una de las mejores historias de la literatura. Entender la vida a bersos, comerme menos la cabeza y más el mundo. Aprender el idioma de las relaciones.

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Futuritis Aguditis y Principio de Incertidumbre

“Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo. Pensando en que saber cómo será amortiguará el golpe. Pero el futuro cambia constantemente, el futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela el futuro nunca es como lo imaginábamos.” (Anatomía de Grey)

Hoy he leído esta frase. Y no puede ser más cierta. El futuro nunca es como imaginamos. Jamás pensé escribir la mayoría de los capítulos que componen el libro de esta vida. Y muchas veces, la sensación de no saber qué va a ocurrir, esa incertidumbre nos inquieta.

Hace tiempo pensé en dos fenómenos que a veces nos ocurren, dos términos relacionados: la futiritis aguditis y el principio de incertidumbre; los cuales me han venido a la cabeza esta mañana con esta frase. Ha sido un ancla para este recuerdo, que quería escribir, y que gracias a leerla hoy, me dispongo a explicar.

¿Y ahora qué? Sigue leyendo

Eres

Aunque la vida nos ponga pruebas, tú pruebas que no hay mayor forma de enfrentarse a los problemas que encararlos,; que aunque se sufra, al final los superas, de lo malo aprendes y eso no te hace ser sino mejor persona. Porque cuando amaina la tormenta y censan las olas, el barco sigue su curso, la roca perdura, cuando el viento cesa, la cometa vuela, el caminante tras levantarse alcanza su destino, y la persona, tras superar las dificultades, no solo sigue, sino que aprende, mejora, se hace infinita.

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Las Leyes de Mery

Hace tiempo que tuve esta idea, y por fin hoy, inauguro esta nueva sección de: “Las Leyes de Mery”. Se me ocurrió cuando hace unas semanas encontré un calendario con las Leyes de Murphy y me puse a recordar sus frases.

Sin embargo, decidí que iba a hacer mis propias leyes, unas que se adecuaran más a cómo quiero vivir mi vida, las leyes que quiero que rijan mis días. Porque, ¡qué coño!, yo creo que si algo puede salir bien, saldrá bien; que vida sólo hay una y es la que hay que vivir, disfrutarla al máximo, bebérsela gota a gota, maravillarse con cada latido, que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que las cosas más pequeñas de la vida, los detalles, los matices, son las cosas más grandes de esta vida. Que cada persona que pasa por nuestra vida es única, que siempre deja un poco de sí en nosotros y se lleva algo nuestro. Parto con la hipótesis nula de que todo el mundo merece la pena. Que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos.

Que si te caes te levantas; que aunque llueva, el sol siempre está tras las nubes y siempre acaba saliendo; si no  puede aparecer el arcoiris. Que una persona que se cae y se levanta es más fuerte que la que nunca se ha caído. Que mis lágrimas siempre pueden encontrar cobijo en tu sonrisa, mi tristeza en tus abrazos. Que quizás no se trate de un final feliz, sino que quizás se trate de la propia historia. Sigue leyendo