Me dueles

Me dueles como cada nota de esa canción que escucho y me recuerda a momentos alegres contigo en los que sonaban. Momentos caducados con una banda sonora que aún perdura.

Me dueles como lo hacen los abrazos rotos, los silencios sordos de esta soledad.

Me dueles como las sonrisas de mentira que se muestran porque piensen que no estas mal.

Como las lágrimas que escondes y sólo muestras a la luna cada noche en las sombras de la penumbra de tu habitación.

Como lo hacen los sueños que naufragan sin llegar a playas que no tienen mar.

Como pájaros sin alas que ya no vuelan porque se conforman con la jaula de su libertad enmascarada de que pueden elegir cómo morirán.

Me dueles como las costuras de un tiempo que ya no volverá.

Como las versiones que fueron mejores pero que agotadas ya no venden más.

Como las miradas apagadas en las que la luz ya no brilla ya.

Me dueles como un pasado enterrado al que sólo puedo llevar flores.

Como lo que es pero no era y que ya nunca será igual.

Almas perdidas

Si dos almas perdidas se encuentran ¿dejan de estar perdidas?

Estaban perdidos en el mundo, sin entender tanto sueño barato, tanta relación de usar y tirar, de palabras tangentes de vidas que van a toda velocidad. De compromisos caducados y confianzas fuera de garantía, de espejos donde sólo se reflejan complejos y máscaras de sonrisas prefabricadas.
Perdidos en la vorágine del todo o nada, del aquí y ahora, de hoy por ti y mañana ni me acuerdo. Perdidos en su interior como tortugas de una realidad que les asfixia, sabiendo que tienen mucho que mostrar pero sin saber cómo hacerlo, ni siquiera si a alguien le importa. Porque saben que son únicos pero perdidos porque nadie ve allí donde hay un tesoro interior.

Perdidos sin saber qué buscaban. Perdidos sabiendo que quizás hubiera alguien que se sintiera tan sinsentido. Perdidos… que cuando se encontraron, lo encontraron todo.

El Síndrome de Dorian Gray

Siempre he tenido miedo a morir. Aunque quizás ahora ya no tanto. Y eso que puede ser pasar de ser a que no haya nada. Pero debo centrarme en el ahora. ¿Por qué agobiarme por un futuro incierto?

Sin embargo, sí que me gustaría seguir viviendo siempre. Aunque fuese en el recuerdo y esquivar al olvido. Un recuerdo, que por cierto, siempre he considerado esquivo, pues al final moriremos todos, y ya no habrá nadie para acordarse del recordado ya olvidado. Todos al final, sino hay otra oportunidad, nos quedaremos en polvo de estrellas.

Nunca he creído justo que haya un final definitivo. Ya está, se acabó. Y ya. No, no me apetece que esto sea así. Con toda la luz que hay en nosotros, en nuestra alma. Con todos esos pensamientos, la idea de identidad, de presencia. Me niego a aceptar que luego no haya nada, aunque ya hay veces que me resigne a ello.

Quiero vivir siempre Sigue leyendo

¡Música por favor!

Qué decir de la música. O mejor qué no decir. Compañera infatigable del camino. Presente en casi todos los momentos de la vida. Ya sólo pronunciar su nombre es música para mis oídos. Música de todos los colores, de todos los tipos. Presente en todas las culturas, música para todos los gustos, incluso el ruido. Música que es arte, fast music (como llamo a la comercial; de consumo rápido, y recambio en semanas), clásica, funky, jazz, tango… la expresión del alma en un idioma universal que expresado en el cuerpo es la danza. ¿Qué haríamos en un mundo sin música?. En un día que entre otros cientos de cosas compartimos música. O canciones, el formato de intercambio de la música.

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¿Por qué no?

Cuando me hacen una propuesta, o se me presenta una oportunidad, un plan, proyecto… por descabellado que parezca, siempre me hago esta pregunta antes: ¿por qué no? Muchas veces aparecen razones para no hacerlo, algunas de peso. Pero otras, y en situaciones que en principio que no llamaban mi atención, y a las que era reacia, sorprendentemente no presenta razón alguna para decir no. Y es entonces cuando empieza a cobrar fuerza en mi mente dicha idea, y del “por qué no” paso a pensar en cómo poder llevarlo a cabo. Y la mayoría de las veces, el “porque sí” cobra fuerza y la idea se convierte en realidad.

Nunca pienses un “no” directamente, hazte antes siempre esta pregunta. Si tienes motivos para rechazar la propuesta entonces lo sabrás, pero no cierres puertas por prejuicios o una idea fugaz; da una oportunidad a esas ideas peregrinas que de repente cruzan tu mente inducidas por palabras ajenas o pensamientos propios. Te sorprenderás de ciertas cosas que realizarás por haberte hecho esta pregunta, las buenas experiencias y aventuras que el “por qué no” (similar a un “a que no hay huevos” autoinducido) inician, es el primer paso hacia el “sí”, hacia el crecimiento y desarrollo. Dale una oportunidad a toda idea, a veces las que en principio no tienen futuro, se acaban convirtiendo en tu presente y tu vida. ¿Por qué no seguir soñando?

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Graduada de la vida

Hace tiempo escribí este texto. Y ahora , época en que todos conocemos a alguien que está acabando la carrera, que tiene su graduación, la mía misma la semana que viene… me ha venido a la memoria este texto, y creo que para esta época es adecuado 🙂 .

(Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. No hace falta decir todo lo que esto supone para mí. Haber acabado lo que un día fue para mí un sueño. He aprendido muchísimo, he descubierto ámbitos y perspectivas que jamás pensé que habría. Sé que puedo ayudar en la gente y hacer por su salud mucho más de lo que se puede suponer. Que puedo hacer que la gente se sienta mejor, que confíe más en sí mismo, tratar sus patologías, y sobre todo prevenirlas, hacer que la gente sea proactiva en el cuidado de sí mismo y su salud sin esperar a que otro le solucione, en esta sociedad del tratamiento. Además, el máster de nutrición trata de complementar esa visión, y poder investigar y entrenar o fomentar a que a gente hace actividad física para que esté más sana, se sienta mejor, sea más feliz). 
Pero esto no es de lo que realmente quería hablar, porque quiero aprender otras lecciones, ser graduada de la vida.

Quiero graduarme de la vida. Quiero cursar la asignatura de vivir, y no me conformo con asistir a clase, quiero participar, involucrarme.

Educarme entre tus besos, tus abrazos, aunque a veces intangibles, tú mi primera maestra, mi primera palabra. Aprender qué es ser una familia, qué es ser uno mismo, a afrontar los suspensos en la vida, y a disfrutar de las buenas notas. Y sobre todo a luchar por ellas, estar satisfecha de haberlo hecho lo mejor posible, independientemente de la nota.

Pasar el examen de cada herida y quedarme con la lección de cada día, pues todos los días se va uno a la cama con algo nuevo aprendido, a la cama no te irás sin aprender algo más. No olvidarme de hacer las tareas, aprender a multiplicar mis sonrisas y dividir mis miedos, despejar la X que somos en esta ecuación de la vida. Fraccionar los problemas, hacer exponencial mis virtudes. Conjugar el verbo ser y no el tener. Escribir nuestra historia como una de las mejores historias de la literatura. Entender la vida a bersos, comerme menos la cabeza y más el mundo. Aprender el idioma de las relaciones.

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Ambivalencia

Tengo decidido beberme la vida. A tragos. Carpe diem.

Y sin embargo, siempre tan temerosa en el amor.

El cuidado con abrirse porque te pueden hacer daño.

Siempre tan utópica de buscar a ese alguien, que existe aunque no sé dónde, que me haga ver la vida en todos sus colores. Y yo a él sus tonalidades.

Tan convencida de que el fuego de una noche no me dará el calor durante el día. Sin embargo, muchas veces nos quedamos embelesados contemplando el fuego. A veces lo deseamos aunque sepamos que podemos quemarnos. Sigue leyendo

Noches de desvelo

En estas noches de desvelo tragarse el mar con sabor a espinas, en el bostezo del sol del amargo sabor a las lágrimas no derramadas por mostrarte siempre mi sonrisa. Abnegación hasta el límite de la locura de un masoquismo emocional de quererte más que a nada aunque mis palabras ahora parezcan mudas a unos oídos que sólo captan otras voces. Sólo aulló a la luna que no me olvide aunque le canten voces mas hermosas que la mía. Pues estaré siempre con una sonrisa preparada. Siempre bajo la luna llena

Futuritis Aguditis y Principio de Incertidumbre

“Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo. Pensando en que saber cómo será amortiguará el golpe. Pero el futuro cambia constantemente, el futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela el futuro nunca es como lo imaginábamos.” (Anatomía de Grey)

Hoy he leído esta frase. Y no puede ser más cierta. El futuro nunca es como imaginamos. Jamás pensé escribir la mayoría de los capítulos que componen el libro de esta vida. Y muchas veces, la sensación de no saber qué va a ocurrir, esa incertidumbre nos inquieta.

Hace tiempo pensé en dos fenómenos que a veces nos ocurren, dos términos relacionados: la futiritis aguditis y el principio de incertidumbre; los cuales me han venido a la cabeza esta mañana con esta frase. Ha sido un ancla para este recuerdo, que quería escribir, y que gracias a leerla hoy, me dispongo a explicar.

¿Y ahora qué? Sigue leyendo