El Síndrome de Dorian Gray

Siempre he tenido miedo a morir. Aunque quizás ahora ya no tanto. Y eso que puede ser pasar de ser a que no haya nada. Pero debo centrarme en el ahora. ¿Por qué agobiarme por un futuro incierto?

Sin embargo, sí que me gustaría seguir viviendo siempre. Aunque fuese en el recuerdo y esquivar al olvido. Un recuerdo, que por cierto, siempre he considerado esquivo, pues al final moriremos todos, y ya no habrá nadie para acordarse del recordado ya olvidado. Todos al final, sino hay otra oportunidad, nos quedaremos en polvo de estrellas.

Nunca he creído justo que haya un final definitivo. Ya está, se acabó. Y ya. No, no me apetece que esto sea así. Con toda la luz que hay en nosotros, en nuestra alma. Con todos esos pensamientos, la idea de identidad, de presencia. Me niego a aceptar que luego no haya nada, aunque ya hay veces que me resigne a ello.

Quiero vivir siempre Sigue leyendo