Noches de desvelo

En estas noches de desvelo tragarse el mar con sabor a espinas, en el bostezo del sol del amargo sabor a las lágrimas no derramadas por mostrarte siempre mi sonrisa. Abnegación hasta el límite de la locura de un masoquismo emocional de quererte más que a nada aunque mis palabras ahora parezcan mudas a unos oídos que sólo captan otras voces. Sólo aulló a la luna que no me olvide aunque le canten voces mas hermosas que la mía. Pues estaré siempre con una sonrisa preparada. Siempre bajo la luna llena

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Las Leyes de Mery: compartida la vida es más

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Cada vez mencionamos menos las cosas, pensando que pueden acabarse, no vayamos a habar muy alto, o por miedo a que se cumplan nuestros miedos, tal y como enuncia la Ley de Murphy. Pero considero que esto no está sino muy lejos de la realidad. Considero que la vida compartida es más. Más intensa, más colorida, más emocionante, más. Es unir historias, ampliar el libro de la vida, sus tramas, enredos, sentimientos y alegrías. Además, si escoges o llegan a ti los personajes adecuados puede que tu historia sea una aventura mucho más emocionante de lo que jamás imaginaste. Por lo tanto comparte la vida. Sigue leyendo

Futuritis Aguditis y Principio de Incertidumbre

“Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo. Pensando en que saber cómo será amortiguará el golpe. Pero el futuro cambia constantemente, el futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela el futuro nunca es como lo imaginábamos.” (Anatomía de Grey)

Hoy he leído esta frase. Y no puede ser más cierta. El futuro nunca es como imaginamos. Jamás pensé escribir la mayoría de los capítulos que componen el libro de esta vida. Y muchas veces, la sensación de no saber qué va a ocurrir, esa incertidumbre nos inquieta.

Hace tiempo pensé en dos fenómenos que a veces nos ocurren, dos términos relacionados: la futiritis aguditis y el principio de incertidumbre; los cuales me han venido a la cabeza esta mañana con esta frase. Ha sido un ancla para este recuerdo, que quería escribir, y que gracias a leerla hoy, me dispongo a explicar.

¿Y ahora qué? Sigue leyendo

Las leyes de Mery: La vida te sorprende de formas inesperadas

Las leyes de Mery. Las leyes te sorprende de formas inesperadas

Hay veces en que estamos esperando algo, que algo cambie, que nos toque la lotería, conocer a esa persona que lo cambie todo… y sin embargo, el día menos pensado, de la forma más inesperada, la vida te sorprende. Y cuando pensabas que todo va a seguir como estaba, que la rutina inundará tu días, que la lluvia seguirá todo el gris mes de febrero, aparece el sol, viene alguien y te hace una visita inesperada, una sorpresa rescata tu sonrisa, conoces a alguien, quien menos pensabas, que te cambia la vida.  Una serendipia existencial que te espera tras cada esquina, dispuesta a que la vislumbres en los matices de la vida. Porque, si algo puede salir bien de 4 formas distintas, una quinta surgirá de la nada, siendo mucho mejor de lo que te esperabas. La vida te sorprende de formas inesperadas.

Eres

Aunque la vida nos ponga pruebas, tú pruebas que no hay mayor forma de enfrentarse a los problemas que encararlos,; que aunque se sufra, al final los superas, de lo malo aprendes y eso no te hace ser sino mejor persona. Porque cuando amaina la tormenta y censan las olas, el barco sigue su curso, la roca perdura, cuando el viento cesa, la cometa vuela, el caminante tras levantarse alcanza su destino, y la persona, tras superar las dificultades, no solo sigue, sino que aprende, mejora, se hace infinita.

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Las Leyes de Mery

Hace tiempo que tuve esta idea, y por fin hoy, inauguro esta nueva sección de: “Las Leyes de Mery”. Se me ocurrió cuando hace unas semanas encontré un calendario con las Leyes de Murphy y me puse a recordar sus frases.

Sin embargo, decidí que iba a hacer mis propias leyes, unas que se adecuaran más a cómo quiero vivir mi vida, las leyes que quiero que rijan mis días. Porque, ¡qué coño!, yo creo que si algo puede salir bien, saldrá bien; que vida sólo hay una y es la que hay que vivir, disfrutarla al máximo, bebérsela gota a gota, maravillarse con cada latido, que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que las cosas más pequeñas de la vida, los detalles, los matices, son las cosas más grandes de esta vida. Que cada persona que pasa por nuestra vida es única, que siempre deja un poco de sí en nosotros y se lleva algo nuestro. Parto con la hipótesis nula de que todo el mundo merece la pena. Que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos.

Que si te caes te levantas; que aunque llueva, el sol siempre está tras las nubes y siempre acaba saliendo; si no  puede aparecer el arcoiris. Que una persona que se cae y se levanta es más fuerte que la que nunca se ha caído. Que mis lágrimas siempre pueden encontrar cobijo en tu sonrisa, mi tristeza en tus abrazos. Que quizás no se trate de un final feliz, sino que quizás se trate de la propia historia. Sigue leyendo

Somos palabra

La palabra, medio transmisor de significado, símbolo de abstracciones o medios físicos, es lo que al final estructura cómo pensamos, sentimos o somos. Pensamos en palabras, y pensamos todo el día. Somos palabra. Somos lenguaje. Si pienso, luego existo; entonces somos palabra. Sigue leyendo

Decisiones

Si hay algo que estoy empezando a comprender a mis veintidós años biológicos, que no experimentales, es que la vida, tu vida, te la tienes que construir tú mismo.

De acuerdo que estás marcado por el ambiente en el que vives, la sociedad que te rodea o el seno de la familia en que creciste. Pero bien, la vida, tu vida es tuya. Nadie más va a vivirla por ti. Marca las reglas de tu propia vida, decide quién quieres ser, qué vas a hacer con tu vida, de quién vas a rodearte y cómo vas a ser feliz.

Vuela por tus sueños. Lucha cada mañana por la gente que te hace mejor persona, si es que has decidido que quieres serlo. Yo no sé si decidí serlo, propiamente dicho. Pero quiero ser así, mi moral me lleva a ello. No sé ser de otra forma, aunque a veces me equivoque. Provoca sonrisas, regala sorpresas, emociona y emociónate, estate presente. Al fin y al cabo: vive como mejor creas que debe vivirse esta extraña experiencia. Única y compartida a la vez. Efímera e infinitita. Sóla y a tu lado. Ser y estar. Buscando y encontrando aunque no sea lo que esperas, avanzando aun perdiéndote, riendo aun sufriendo, viviendo aun muriendo. Pero vive.

Tú decides. Esa es la clave. Sigue leyendo